Lecturas de la Misa

Martes 21 de Mayo 2013: San Cristóbal Magallanes

Martes 21 de Mayo – Misa a elección. Feria. Verde. – San Cristóbal Magallanes, presbítero y compañeros – mártires. (ML). Rojo.

Cristóbal Magallanes Jara nació en Totaltiche, (Arquidiócesis de Guadalajara), el 30 de julio de 1869. Fue párroco de su tierra natal. Misionero entre los indígenas huicholes y ferviente propagador del Rosario a la Santísima Virgen María. Cuando los perseguidores de la Iglesia clausuraron el Seminario de Guadalajara, él se ofreció para fundar en su parroquia un Seminario con el fin de proteger, orientar y formar a los futuros sacerdotes y logró abundante cosecha. El 25 de mayo de 1927 fue fusilado en Colotlán (Diócesis de Zacatecas).

LECTURA

Lectura del Libro del Eclesiástico.  Ecli 2, 1-11

Hijo, si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba. Endereza tu corazón, sé firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia. Únete al Señor y no te separes, para que al final de tus días seas enaltecido. Acepta de buen grado todo lo que te suceda, y sé paciente en las vicisitudes de tu humillación. Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación. Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él. Los que temen al Señor, esperen su misericordia, y no se desvíen, para no caer. Los que temen al Señor, tengan confianza en él, y no les faltará su recompensa. Los que temen al Señor, esperen sus beneficios, el gozo duradero y la misericordia. Fíjense en las generaciones pasadas y vean: ¿Quién confió en el Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y fue abandonado? ¿Quién lo invocó y no fue tenido en cuenta? Porque el Señor es misericordioso y compasivo, perdona los pecados y salva en el momento de la aflicción.

Palabra de Dios.

Comentario

El sabio es muy claro: “cuando te acerques a la prueba”; porque no es Dios quien prueba, como algunas veces hemos escuchado. La vida es una prueba, pero esta palabra debe usarse con el sentido de una vida con dificultades, dolores y oscuridades. Entonces, cuando esas pruebas lleguen a nosotros, nos apoyamos en Dios, y confiamos en él.

SALMO   Sal 36, 3-4. 18-19. 27- 39-40

R. ¡Confía tu suerte al Señor!

Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón. R.

El Señor se preocupa de los buenos,
su herencia permanecerá para siempre;
no desfallecerán en los momentos de penuria,
y en tiempos de hambre quedarán saciados. R.

Aléjate del mal, practica el bien,
y siempre tendrás una morada,
porque el Señor ama la justicia
y nunca abandona a sus fieles. R.

La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él. R.

EVANGELIO

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos.  Mc 9, 30-37

Jesús atravesaba la Galilea junto con sus discípulos y no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará”. Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas. Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: “¿De qué hablaban en el camino?”. Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: “El que quiere ser el primero debe hacerse el último de todos y el servidor de todos”. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe no es a mí al que recibe sino a Aquél que me ha enviado”.

Palabra del Señor.

Comentario

Los discípulos escuchan que Jesús habla de su muerte y ellos ya se están repartiendo el poder. Por eso, el evangelio nos aclara: “no entendieron nada”. Es que los discípulos tienen que hacer un proceso de comprensión y de fe. Nadie tiene todo claro desde el inicio. Y por esta razón, nosotros hacemos el mismo camino. No podemos exigirnos, ni exigir a los demás, una fe sin crecimiento.

Lunes 20 de Mayo 2013: María,Madre de la Iglesia

Lunes 20 de Mayo – María, Madre de la Iglesia. (MO). Blanco.

“Esta maternidad de María en la economía de gracia perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prestó fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz hasta la consumación perpetua de todos los elegidos. Pues, asunta a los cielos, no ha dejado esta misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador” (Lumen Gentium, 62).

LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.  Hech 1, 12-14

Después que Jesús subió al cielo, los apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Palabra de Dios.

Comentario

“Después de la muerte, resurrección y ascensión de Cristo, se reúnen en torno a su Madre los que representaban a la familia de Jesús según la carne, “los hermanos”, y los que representaban la familia en la fe, “los discípulos y las mujeres que le seguían”. María, fiel a Cristo hasta la cruz, participa de su gloria, viendo reunidos en torno a ella a los rescatados por su Hijo. Su gloria es su nueva maternidad. Esta es la última imagen de María que nos ofrece la Escritura en su vida terrena: María, la madre de Jesús, en medio de los discípulos constantes en la oración. Es la presencia orante en el corazón de la Iglesia naciente” (http://mercaba.org/FICHAS/MAR%C3%8DA/Emiliano/299-324_perseveraban_enla_oracion.htm)

SALMO   Jdt 13, 18-19

R. ¡Tú eres el honor de nuestra raza!

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,
más que a todas las mujeres de la tierra;
y bendito sea el Señor Dios,
creador del cielo y de la tierra. R.

Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado
y siempre recordarán el poder de Dios. R.

EVANGELIO

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan.  Jn 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.

Comentario

Recibimos a María en nuestra casa cuando en verdad somos discípulos de Jesús y nos hacemos uno con él. María es madre nuestra porque nos identificamos con Cristo, su Hijo. Por tanto, mientras más nos unamos a Jesús, recibiremos su herencia con mayor amor y agradecimiento.

Domingo 19 de Mayo 2013 : Pentecostés

Domingo 19 de Mayo – Pentecostés. (S). Rojo.

LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.  Hech 2, 1-11

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: “¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.

Palabra de Dios.

Comentario

El encuentro comunitario tiene que expresar la presencia del Espíritu. Y cuando esto ocurre, la actitud de sus miembros genera muchas preguntas entre “los de afuera”. Los cristianos nos debemos dejar movilizar e interpelar por el Espíritu, que tanto en este grupo de galileos, como en nosotros, genera siempre novedad.

SALMO   Sal 103, 1ab. 24ac. 29b-31. 34

R. Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra.
O bien:
Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡La tierra está llena de tus criaturas! R.

Si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. R.

¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
Que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Cristianos de Corinto.1Cor 12, 3b-7. 12-13

Hermanos: Nadie puede decir: “Jesús es el Señor”, si no está impulsado por el Espíritu Santo. Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo, -judíos y griegos, esclavos y hombres libres-, y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

Comentario

¿Tenemos la grandeza y la fe suficiente como para reconocer que en el hermano el Espíritu está obrando? ¿Somos capaces de VER lo que el hermano realiza impulsado e inspirado por el Espíritu?

EVANGELIO

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan.  Jn 20, 19-23

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”.

Palabra del Señor.

Comentario

Colaborar con el Espíritu Santo en nuestra santificación es escoger siempre el camino que nos enseña Jesucristo. El don mayor de Cristo resucitado es el Espíritu Santo. Sus primeras palabras a sus apóstoles, reunidos en el cenáculo fueron: “Recibid el Espíritu Santo”. Era el cumplimiento de una promesa que les había hecho en la Última Cena: iba a mandar al Espíritu Consolador.El Espíritu Santo les dio un poder espiritual: el de perdonar los pecados. Aquí vemos cómo el Espíritu Santo les da la facultad de hacer lo que Cristo hacía durante su vida. Es el Espíritu Santo quien les dará el poder de predicar y de santificar como hacía Cristo. La misión de la Tercera Persona es secundar la obra de Cristo, llevar a los hombres a transformarse en Cristo.Ser devoto del Espíritu Santo es ser un hombre “espiritual”, que quiere decir dejarse guiar por Él, y no ser un hombre “carnal”, que significa dejarse arrastrar por las propias pasiones.
¿Hasta dónde me guía el Espíritu? El punto de llegada siempre es el mismo: Cristo. Cristo era el hombre del Espíritu porque siempre se dejaba iluminar por sus inspiraciones.
¿Cómo sé que me estoy dejando “mover” por el Espíritu? Es muy fácil: cada vez que opto por el bien y rechazo el mal, estoy colaborando con Él. Donde hay un ser humano que está haciendo el bien, allí está obrando el Espíritu de Dios.
¿Cómo aumentar el influjo del Espíritu Santo en mi vida? Cada vez que recibo un sacramento el Espíritu Santo viene a mi alma. El acercarme frecuentemente al sacramento de la reconciliación y a la Eucaristía es una manera óptima para incrementar su presencia dentro de mi.
Cuando una persona ora abre la ventana de su alma al Espíritu. Así Él podrá influir en mi inteligencia, mi voluntad y mi corazón. Dios no rehusa su gracia a la persona que se dispone a recibirla.

Sábado 18 de Mayo 2013

Sábado 18 de Mayo – Misa a elección. Feria. Blanco. – San Juan I, papa y mártir. (ML). Rojo.

LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.  Hech 28, 16-20. 30-31

Cuando llegamos a Roma, Pablo recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara. Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: “Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas”. Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, predicando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo en lo concerniente al Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

Comentario

Con este texto llegamos al final del libro de los Hechos de los Apóstoles. Nos sorprende que no sepamos más de la vida de Pablo. Y lo que más puede sorprendernos es que no se nos diga nada de su muerte, ya que el libro fue escrito varios años después de la muerte del Apóstol. Es que al autor del libro le interesa que descubramos la fuerza del evangelio, su difusión y el compromiso de los cristianos por entregar su vida, toda su vida, y no solo el final de ésta.

SALMO   Sal 10, 4-5. 7

R. ¡Los que son rectos verán tu rostro, Señor!
O bien:
Aleluya.

El Señor está en su santo Templo,
el Señor tiene su trono en el cielo.
Sus ojos observan el mundo,
sus pupilas examinan a los hombres. R.

El Señor examina al justo y al culpable,
y odia al que ama la violencia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia,
y los que son rectos verán su rostro. R.

EVANGELIO

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan.  Jn 21, 19-25

Jesús resucitado había anunciado con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?”. Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: “Señor, ¿y qué será de éste?”. Jesús le respondió: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme”. Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: “Él no morirá”, sino: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?”. Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero. Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Palabra del Señor.

Comentario

También este texto es el final del evangelio de Juan. Y este final nos incluye, es como si hablara de nosotros y a nosotros: somos ese “discípulo querido” que sigue a Jesús durante toda la historia humana, hasta su retorno.

Domingo 19 de Mayo

Domingo 19 – Pentecostés. (S). Rojo.

LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles.   Hech 2, 1-11

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: “¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.

Palabra de Dios.

Comentario

El encuentro comunitario tiene que expresar la presencia del Espíritu. Y cuando esto ocurre, la actitud de sus miembros genera muchas preguntas entre “los de afuera”. Los cristianos nos debemos dejar movilizar e interpelar por el Espíritu, que tanto en este grupo de galileos, como en nosotros, genera siempre novedad.

SALMO   Sal 103, 1ab. 24ac. 29b-31. 34

R. Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra.

O bien:

Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡La tierra está llena de tus criaturas! R.

Si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. R.

¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
Que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.   1Cor 12, 3b-7. 12-13

Hermanos: Nadie puede decir: “Jesús es el Señor”, si no está impulsado por el Espíritu Santo. Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo, -judíos y griegos, esclavos y hombres libres-, y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

Comentario

¿Tenemos la grandeza y la fe suficiente como para reconocer que en el hermano el Espíritu está obrando? ¿Somos capaces de VER lo que el hermano realiza impulsado e inspirado por el Espíritu?

EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.   Jn 20, 19-23

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”.

Palabra del Señor.

 

Sábado 18 de Mayo

Sábado 18 – Misa a elección. Feria. Blanco. – San Juan I, papa y mártir. (ML). Rojo.

 

LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles.   Hech 28, 16-20. 30-31

Cuando llegamos a Roma, Pablo recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara. Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: “Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas”. Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, predicando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo en lo concerniente al Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

 

Comentario

Con este texto llegamos al final del libro de los Hechos de los Apóstoles. Nos sorprende que no sepamos más de la vida de Pablo. Y lo que más puede sorprendernos es que no se nos diga nada de su muerte, ya que el libro fue escrito varios años después de la muerte del Apóstol. Es que al autor del libro le interesa que descubramos la fuerza del evangelio, su difusión y el compromiso de los cristianos por entregar su vida, toda su vida, y no solo el final de ésta.

 

SALMO   Sal 10, 4-5. 7

R. ¡Los que son rectos verán tu rostro, Señor!

O bien:

Aleluya.

El Señor está en su santo Templo,
el Señor tiene su trono en el cielo.
Sus ojos observan el mundo,
sus pupilas examinan a los hombres. R.

El Señor examina al justo y al culpable,
y odia al que ama la violencia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia,
y los que son rectos verán su rostro. R.

 

EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.   Jn 21, 19-25

Jesús resucitado había anunciado con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?”. Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: “Señor, ¿y qué será de éste?”. Jesús le respondió: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme”. Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: “Él no morirá”, sino: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?”. Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero. Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Palabra del Señor.

 

Comentario

También este texto es el final del evangelio de Juan. Y este final nos incluye, es como si hablara de nosotros y a nosotros: somos ese “discípulo querido” que sigue a Jesús durante toda la historia humana, hasta su retorno.

 

Viernes 17 de Mayo

Viernes 17 – De la feria. Blanco.

LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles.  Hech 25, 13b-21

El rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo. Como ellos permanecieron varios días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: “Félix ha dejado a un prisionero, y durante mi estadía en Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, presentaron quejas pidiendo su condena. Yo les respondí que los romanos no tienen la costumbre de entregar a un hombre antes de enfrentarlo con sus acusadores y darle la oportunidad de defenderse. Ellos vinieron aquí, y sin ninguna demora, me senté en el tribunal e hice comparecer a ese hombre al día siguiente. Pero cuando se presentaron los acusadores, estos no alegaron contra él ninguno de los cargos que yo sospechaba. Lo que había entre ellos eran no sé qué discusiones sobre su religión, y sobre un tal Jesús que murió y que Pablo asegura que vive. No sabiendo bien qué partido tomar en un asunto de esta índole le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí. Pero como éste apeló al juicio de Su Majestad imperial, yo ordené que lo dejaran bajo custodia hasta que lo enviara al Emperador”.

Palabra de Dios.

Comentario

No debemos confundirnos. Festo no busca la justicia para Pablo, sino la aprobación y la condescendencia del rey Agripa. En medio, el preso no tiene defensa salvo su propia palabra, “lo que él dice”, y que las autoridades no entienden, ni tienen idea. Juzgan sin entender, ni importarle la suerte del acusado.

SALMO  Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab

R. ¡El Señor tiene su trono en el cielo!

O bien:

Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

El Señor puso su trono en el cielo,
y su realeza gobierna el universo.
¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,
los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes! R.

EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.   Jn 21, 15-19

Después de la aparición a la orilla del lago, Jesús resucitado dijo a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?”. Él le respondió: “Sí, Señor, Tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. Le volvió a decir por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. Él le respondió: “Sí, Señor, sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”. Le preguntó por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?”. Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: “Señor, Tú lo sabes todo; sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras”. De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y, después de hablar así, le dijo: “Sígueme”.

Palabra del Señor.

Comentario

La interpelación de Jesús a Pedro ocurre “después de comer”. Es que al compartir la mesa con Jesús nos comprometemos a escucharlo, a seguirlo y cumplir su voluntad.

Jueves 16 de Mayo

Jueves 16 – Misa a elección.

Feria. Blanco. – San Luis Orione, presbítero. (ML). Blanco.

LECTURA

Lectura de los Hechos de los apóstoles. Hech 22, 30; 23, 6-11

Queriendo saber con exactitud de qué acusaban los judíos a Pablo, el tribuno mandó quitarle las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos. Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: “Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos”. Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosa. Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: “Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel…?”. Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza. A la noche siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: “Ánimo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma”.

Palabra de Dios.

Comentario

“Pablo ahora ya no hace una apología, sino que da un verdadero testimonio. El testigo no puede ser refutado, sino únicamente eliminado. Por eso quieren matarlo, del mismo modo que trataron de matar a los apóstoles al final de la sesión del Sanedrín. Esa nueva actitud de Pablo es ahora reconocida directamente por Jesús resucitado: ‘poniéndose a su lado’, Jesús le dice: ‘¡Ánimo!, pues como has dado testimonio de mí en Jerusalén, así es preciso que lo des también en Roma’. (?) Jesús le asegura a Pablo la posibilidad y necesidad de dar testimonio en Roma. Se trata, en realidad, de una promesa de resurrección para Pablo” (Pablo Richard, El movimiento de Jesús antes de la Iglesia, Presencia Teológica).

SALMO   Sal 15, 1-2a. 5. 7-11

R. ¡Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti!

O bien:

Aleluya.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor: “Señor, Tú eres mi bien”.
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡Tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja,
¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor:
Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra,
se regocijan mis entrañas
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna a tu derecha. R.

EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.  Jn 17, 1b. 20-26

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo: “Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno ?Yo en ellos y tú en mí? para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que los has amado a ellos como me amaste a mí. Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús reconoce que nos cuesta vivir la unidad y por eso reza al Padre. Tenemos a Jesús de nuestra parte, que ora para que seamos UNO. Pero esa unidad, sepámoslo, no es unidad de pensamientos, de ideas, o de opiniones. Es fundamentalmente unidad en el amor.

Lunes 13 de Mayo 2013: Nuestra Señora de Fátima

Lunes 13 de Mayo – Misa a elección. Feria. Blanco. – Nuestra Señora de Fátima. (ML). Blanco.

El 13 de mayo de 1917 la Virgen María se apareció a tres pastorcitos portugueses: Jacinta, Francisco y Lucía. Los niños concurrieron durante seis meses al lugar de la aparición, y María les fue revelando su mensaje de oración y conversión. También les pidió que difundieran el rezo del Santo Rosario.

LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.  Hech 19, 1-8

Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos y les preguntó: “Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?”. Ellos le dijeron: “Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo”. “Entonces, ¿qué bautismo recibieron?”, les preguntó Pablo. “El de Juan Bautista”, respondieron. Pablo les dijo: “Juan bautizaba con el bautismo de penitencia, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús”. Al oír estas palabras, ellos se hicieron bautizar en el Nombre del Señor Jesús. Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces comenzaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres. Pablo fue luego a la sinagoga y durante tres meses predicó abiertamente, hablando sobre el Reino de Dios y tratando de persuadir a los oyentes.

Palabra de Dios.

Comentario

Por donde quiera que se derrama el Espíritu Santo, produce su efecto. Este grupo de hombres recibe el don del Espíritu que los hace discípulos plenamente. Y el don se expresa en alabanza y palabra profética, manifestación de la presencia que renueva.

SALMO   Sal 67, 2-5ac. 6-7ab

R. ¡Pueblos de la tierra, canten al Señor!
O bien:
Aleluya.

¡Se alza el Señor! Sus enemigos se dispersan
y sus adversarios huyen delante de él.
Tú los disipas como se disipa el humo;
como se derrite la cera ante el fuego,
así desaparecen los impíos delante del Señor. R.

Los justos se regocijan,
gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría.
¡Canten al Señor, entonen un himno a su Nombre!
Su Nombre es “el Señor”. R.

El Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos
y defensor de las viudas: Él instala en un hogar a los solitarios
y hace salir con felicidad a los cautivos. R.

 EVANGELIO

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan.  Jn 16, 29-33

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, los discípulos le dijeron a Jesús: “Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios”. Jesús les respondió: “¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: Yo he vencido al mundo”.

Palabra del Señor.

Comentario

La paz es otro regalo que Jesús deja antes de partir de este mundo. La paz, que no se limita a la ausencia de guerra. La paz es bienestar completo, satisfacción y armonía, que proceden de la bendición de Dios. Esa es la paz que nos deseamos unos a otros cuando nos saludamos en la misa. Esa es la paz que queremos hacer presente en nuestro mundo.

Domingo 12 de Mayo 2013: La Ascensión del Señor.

Domingo 12 de Mayo – La Ascensión del Señor. (S). Blanco.

LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.  Hech 1, 1-11

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: “La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días”. Los que estaban reunidos le preguntaron: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?”. Él les respondió: “No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra”. Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir”.

Palabra de Dios.

Comentario

Jesucristo hace nuevas todas las cosas. Pero a nosotros nos puede ocurrir como a los discípulos, que todavía piensan con esquemas viejos -restaurar el antiguo reino de Israel- o que directamente se quedan “embelesados” mirando el cielo y sin reaccionar. Jesucristo ya no está terrenalmente en este mundo, por eso nos confía la misión a nosotros: Vayan y sean mis testigos. Y para esta tarea nos deja su Espíritu.

SALMO   Sal 46, 2-3. 6-9

R. El Señor asciende entre aclamaciones.
O bien:
Aleluya.

Aplaudan, todos los pueblos,
aclamen al Señor con gritos de alegría;
porque el Señor, el Altísimo, es temible,
es el soberano de toda la tierra. R.

El Señor asciende entre aclamaciones,
asciende al sonido de trompetas.
Canten, canten a nuestro Dios,
canten, canten a nuestro Rey. R.

El Señor es el Rey de toda la tierra,
cántenle un hermoso himno.
El Señor reina sobre las naciones
el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Cristianos de Éfeso.  Ef 1, 17-23

Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Éste es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de Aquél que llena completamente todas las cosas.

Palabra de Dios.

Comentario

La Resurrección y la Ascensión de Jesús nos hacen mirar esperanzadamente nuestro futuro. Esto quiere hacer el Padre también en nosotros; somos hermanos de Jesucristo, tendremos la misma herencia. Pidamos al Espíritu Santo que nos dé la luz para comprender esta grandeza a la que somos llamados.

EVANGELIO

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas.  Lc 24, 46-53

Jesús dijo a sus discípulos: “Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”. Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.

Palabra del Señor.

Comentario

Aquellos hombres y mujeres de la primera comunidad disfrutaron de la presencia física y terrenal de Jesús. ¿Cuál fue el fruto de esa presencia viva de Jesús que la comunidad había compartido? El fruto fue la alegría y la alabanza. Nosotros hoy experimentamos los diversos modos de presencia de Jesucristo, en la Eucaristía, en las comunidades de fe, en los más pobres. Que ese encuentro con Jesucristo vivo nos lleve también a la alegría y a la alabanza.

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